Uno de los elementos que diferencian Windows de Linux es la terminal, o dicho de otra manera, el intérprete de comandos. Es cierto que windows tiene un intérprete de comandos, pero éste no pasa de ser una vaga reminiscencia de lo que fue el MS-DOS (de lejos, el mejor sistema operativo de microsoft jeje). Es verdad que en una época en las que los efectos de escritorio están de moda, hablar de terminal de comnados puede resultar algo obsoleto, como volver a los años 80. Es por este motivo por el que, el recién iniciado de linux, se asusta cuando se ve obligado necesariamente a escribir algunas órdenes en la terminal, comenzando a formarse la impresión en su cerebro que Linux no está hecho para él y que prefiere el doble clic de Windows, donde todo parece que se hace solo. Sin embargo, conocer el uso de la terminal no sólo nos va a sacar de algún apuro de vez en cuando sino que poco a poco la descubriremos como un arma poderosa que nos va a facilitar la vida hasta tal punto que pensaremos "cómo es posible que windows no tenga algo parecido?".
Ventajas de la terminal
1) Información: la terminal nos ofrece una gran cantidad de información que no es posible obtener con un doble clic. Cada que ejecutamos un programa usando el intérprete de comandos, accedemos a una gran cantidad de datos que nos informan de qué es lo que está haciendo nuestro sistema operativo para ejecutar el mismo. Esto resulta especialmente útil cuando instalamos un programa nos da problemas y no se ejecuta correctamente. A través de esta información podremos saber si es que le falta alguna librería que no hemos instalado, permisos de ejecución, etc.
2) Sencillez: si sabemos el nombre de un programa que queremos instalar, el uso de un comando es el método más rápido y sencillo de hacerlo. Imaginemos que quiero instalar Amarok. En mi caso, abriendo una terminal y escribiendo "sudo apt-get install amarok" tendré el programa instalado en pocos segundos, sin preocuparme de nada más.
3) Rapidez: hay veces que el realizar una tarea con el ratón puede ser mucho más largo que con unas pocas líneas de terminal. Imaginemos por ejemplo que queremos en un minuto, borrar dos directorios, copiar unos archivos a un tercer directorio y, además, cambiar el propietario de los mismos para que sean ejecutados por otro user. Esto a golpe de ratón puede llevarnos unos minutos. En terminal lo podemos hacer escribiendo únicamente tres líneas.
4) Potencia: al no depender de un gui gráfico, normalmente las operaciones que realicemos con la terminal serán más rápidas, en la mayoría de los casos, instantáneas.
Si bien es cierto que normalmente no necesitaremos saber todos los comandos del intérprete (más que nada porque no los necesitaremos para nuestro trabajo diario) hay algunos que nos serán de gran utilidad. Por este motivo, os dejo un manual que explica muy detalladamente todo lo que se puede hacer.
Glosario de comandos básicos